miércoles, agosto 02, 2006

Buscando No Lugar donde no habitar

Marc Auge, en su libro Los No Lugares (Barcelona, 1993), define éstos por oposición al lugar: Un “No lugar” no es un lugar de identidad, ni un lugar relacional, ni un lugar histórico. Los lugares de paso son no lugares. Un taxi, un avión, un supermercado, un viaje.. sí, un viaje es también un no lugar.

Los lugares donde me he sentido mejor son “no lugares”. He tenido las mejores sensaciones en lugares a donde he ido sabiendo que no me quedaría mucho tiempo. Un lugar de paso, donde no te detienes, ese es un buen lugar para mi. Los viajes en cualquier transporte de un pueblo a otro, los buses, los aviones. Como dije en un post anterior, los recorridos en carro para mi nunca son demasiado largos, disfruto recorrer, transitar. Me pone muy ansiosa saber que existe un paradero o un aeropuerto en el que debo bajar.

Mi no lugar favorito hasta ahora, mi no lugar “ cinco estrellas”, es el recorrido del río en la selva. Este año, por cuestiones de chamba, anduve por el Bajo Urubamba. Recuerdo que llegábamos todos los días a las siete de la mañana a la chalupa y todavía con sueño, nos sacamos las botas, nos poníamos el chaleco .... y RRRRRUUUUUMMM el motorista arrancaba y empezaba lo bueno. Día tras día recorríamos el Urubamba y mi mente recorría todos mis tiempos y experiencias y la paz parecía posible en ese estado mágico, en el recorrer del río... hasta que llegábamos a tierra firme.

Mi experiencia favorita era la pérdida de memoria. Conforme más tiempo pasaba, menos podía recordar Lima. No recordaba a mis padres, casi nunca pensaba en ellos. Día tras día, durante los veinte días que estuve ahí, fui olvidando cosas del pasado. No extrañaba, vivía atrapada en un presente terriblemente inmediato: Esta mañana, esta tarde, este día. El pasado más lejano se refería al día anterior. Se me habían mezclado todos los nombres de lugares y personas que había conocido desde que llegué y al final del viaje ese collage de caras, de nombres, de comunidades, de sonidos, de quebradas, componía mi experiencia de la selva.

Si disfruto tanto de los no lugares es precisamente porque ahí no existe la memoria. No saber de dónde vengo o qué día es hoy, me tranquiliza. Leer un libro y perderme en su trama me hace feliz. Para mi un libro es también un no lugar.

Al inicio pensaba que tal vez un blog era un no lugar y pensaba eso porque el blogger puede abandonar su blog cuando quiera; pero ahora, luego de lo que yo misma he escrito, estoy pensando que un blog es más lugar que muchos lugares. Muchos bloggers asumen responsabilidades en un blog que no asumen ni en su trabajo ni en sus estudios. Además, para redactar el contenido de un post no solo tomo conciencia de mi sino que tomo conciencia de que alguien me leerá y por ello reelaboro mis ideas para hacerlas comprensibles, de la misma forma que uno reelabora su identidad para presentarse a los demás en la vida cotidiana. Mucha chamba para un no lugar, mucha conciencia del otro. El blog sí es un lugar entonces. Parafrasendo la definición de no lugar de Auge, y remplazando los “nos”, por los “sís”, un blog, sí puede ser un lugar: un lugar de identidad, un lugar relacional, un lugar histórico.

Entonces, será que me equivoqué y este tampoco es mi (no) lugar?

2 comentarios:

Pingüino Rodriguez dijo...

Lo mejor de los "no lugares" en el sentido de viajes, es cuando viajas solo, y estás solo entre la marea de seres humanos. Puedes hacer las cosas mas estramboticas y nadie te conoce, nadie sabe quien eres. Puedes mirar a donde quieras, y nadie tendrá a nadie para irle con el chisme, a lo mucho un comentario a una tercera persona acerca del viajero loco que le hizo tal o cual cosa al monumento del libertador de América. En definitiva, viajar solo es un placer.

Inadecuada dijo...

Sí, viajar solo es un placer. Cuando sacaba la cuenta de lo que "costó" mi último viaje y sumaba las facturas en el excel:
-gastos en taxis..... $
-Hotel..... $
-comida.... $
-paajes.... $

Concluí que:

-estar solo lejos de Lima.... no tiene precio