Rita esta cada vez más cerca de mí. Me mira fijamente mientras veo televisión, mientras como, mientras limpio. Se mete a mi cama y yo la dejo subir aunque muchas veces no siento nada. Me da igual si esta arriba o esta abajo. Aunque hay momentos en que la veo mirándome y siento amor por ella y la cargo y la beso y no me importa llenarme de pelos. Por otro lado, no estoy segura de que Rita me quiera y tampoco estoy segura de que Julieta me haya querido alguna vez. Me he vuelto desconfiada de mis afectos y del de los otros. Me estoy volviendo gato.
Cuando recién llegué me preocupaba mucho no desarrollar un cariño verdadero por Rita sino únicamente repetir las expresiones de afecto que tenia con Julieta, como cuando le digo a Rita “ayyy pero que gato más bonito, ay, es un rey, el rey de los gatitos” que es sólo un cambio del “ay pero que perro más bonito, ay que rey, es el rey de los perritos”, que yo le decía a Julieta hace unos meses.
Cuando me descubría hablándole a Rita exactamente como a Julieta me daba como asco o pena por mi misma, porque me daba cuenta que aunque pensara que estaba empezando una nueva vida en realidad venia arrastrando un cariño antiguo conmigo.
Es que fue demasiado pronto, demasiado rápido. Un día vivía allá donde Julieta y al otro estaba llevando en mi bolsa de yute algunas mudas de ropa y despidiendome sin que ella entendiera nada. Y ahí se quedo la perra con la que dormía todas las noches. Sin nadie con quien dormir, o al menos eso creí yo.
Y después de algunos meses pasó igual. Yo ya me había olvidado de ella y un día estaba en ese inmenso vacío de la casa Usher, resignada al color blanco y a los espacios vacíos, cuando tocó venir para acá, a un lugar tan diferente, tan lleno de color, de cosas, de ecos de gente buena, de vida. Aquí se siente todo muy bonito y hasta vino la casa con un ser vivo para querer (que mas puede querer una depresiva en recuperación). Sin embargo, nada de lo que aquí hay me pertenece. Cada cosa bien puesta que aquí hay es ajena a mí, tal vez por eso es tan bonito todo. Y bueno, Rita es parte de todas esas cosas bonitas que no me pertenecen.
Decía yo que no estoy segura de que quiero a Rita porque creo que es Julieta o si nunca quise a las dos sino a mi misma queriendo a algo que respirara. Con Julieta todo se acabo de pronto sin tiempo para hacer la reseteada respectiva y ese cariño que le tengo sigue ahí, como congelado por falta de uso, pero expectante y potencialmente activable ante la presencia de Julieta o de cualquier otro animalito.
De hecho para decir la verdad, Rita es mucho más bonita. Es elegante, el pelo le brilla (Julieta ni pelo tenia). Pero Rita no es mía y todos sabemos lo feo que es querer algo que no nos pertenece.
Qué curioso, me he acordado que una vez me sentí el gato de alguien como cuando el x me trajo un pedazo de pizza una noche allá en la casa Usher. Yo estuve todo el día sola y tenia hambre y estaba en la casa vacía lamiéndome las patas cuando llego el dueño, me dio dos palmadas en la cabeza (que tal vez fue una caricia), me dejo un pedazo de pizza, y se metió a su cuarto diciendo algo en el idioma del humano solitario. Me alegró el estomago pero dejo mi espíritu gatuno intacto. Miau.
Sin embargo tengo más experiencia habiendo sido el perro de alguien. No quiero hablar de eso, aunque esa la verdadera razón de este post.

9 comentarios:
yo soy un perro salía mal parado por juntarse con gatas.
yo no podira estar feliz si dejo a mi perro atras...me da una ternura..aunque suena como suena, lo extrañaria como a un hermano o quien sabe hasta con mas cariño
cats and dogs are not our friends, they just pretend, they just pretend
they're just emotions we invent
so we forget we're by ourselves...
tu post me hizo recordar una canción de camille.
y yo renuncié a antidepresivos y estabilizadores hace tiempo porque nunca creí que pudieran tener efecto sobre mi yo tan haituado a autodestruirse. así q avísame si en verdad funcionan :)
"they just pretend, they just pretend
they're just emotions we invent
so we forget we're by ourselves..."
me gusta...
Yo creo que en determinado momento actúamos como perro o como gato.
catdog
yo creo que si a rita la da la inapetencia contigo es porque tu tambien eres inapetente. ella va comer mas si tu comes mas, no crees?
a donde me vaya a vivir tendría que llevar a todos mis perros.
Un gato no puede tomar el lugar de un perro, cada uno ocupa un espacio/tiempo distinto.
Publicar un comentario en la entrada